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El Perro De Los Biden No Aprende La Lección Y Debe Volver A Clases

El pequeño perro de los Biden, un pastor alemán de 3 años, mordió nuevamente a un funcionario de la Casa Blanca y deberá volver a recibir entrenamiento.

Major, el perro más pequeño y rebelde de la pareja presidencial, deberá volver a tomar clases de adiestramiento en las afueras de Washington. La decisión fue tomada por la familia presidencial luego de que un empleado del Servicio de Parques Nacionales que se encontraba en los jardines de la Casa Blanca informara que el cachorro había intentado morderlo.

Si bien el incidente no revistió gravedad y fue “apenas un roce”, no es la primera vez que el perro de los Biden muestra comportamientos de este tipo. Durante el mes de marzo, un funcionario del Servicio Secreto también había sido mordido por el cachorro.

En ese momento, el presidente aseguró que Major es un “perro dulce” y que “el 85% de la gente que convive con él lo ama”. Explicó también que esta clase de incidentes son causa de la interacción constante con desconocidos.

Aunque en ambas ocasiones el daño causado fue muy leve, los Biden consideraron que no es aceptable que su mascota se comporte de esta forma ya que eventualmente puede poner en peligro la salud de quienes circulan por la residencia presidencial.

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El presidente Joe Biden junto a Champ (12 años) y Major (3 años). Foto publicada en la cuenta oficial de Twitter del mandatario @POTUS.

Es por eso que el portavoz de la primera dama, Michael LaRosa, confirmó que Major deberá pasar el tiempo que sea necesario en el centro de adiestramiento hasta que adquiera buenos modales: “Aún no se sabe con exactitud, pero se espera que la estancia de Major en el centro sea de varias semanas”, aseguró Larosa.

Sucede que además el cachorro presenta otro tipo de comportamientos poco aceptables para una mascota presidencial. Por ejemplo, se sospecha que Major es el responsable de los “regalitos” encontrados a menudo en las alfombras de los pasillos de la Casa Blanca.

Sin embargo, a pesar de estos percances, tanto Major como Champ, el otro perro de los Biden, siguen disfrutando del amor incondicional de sus dueños. Así lo demostró la Primera Dama en este amoroso tweet por el Día de la mascota:

Una amigable tradición de la Casa Blanca

Los Biden no son el primer matrimonio presidencial que se lleva a vivir con ellos a sus mascotas. Aunque por ahora al pequeño Major le esté costando un poco adaptarse al nuevo estilo de vida, muchos han sido los amigos caninos que sin inconvenientes han convivido con sus dueños en la residencia presidencial.

Se trata de una tradición que comenzó hace ya varias décadas. Por ejemplo, el ex presidente George W. Bush vivió con tres compañeros caninos en la Casa Blanca e incluso uno de ellos, Spot, nació allí. La familia Obama también se mudó con sus mascotas, Bo y Sunny, dos perros de agua portugueses que los acompañaron durante los dos mandatos.

Major, el perro de los Biden es un pastor alemán de 3 años.
Major, el perro de los Biden es un pastor alemán de 3 años.

Sin embargo, este no fue el caso de los residentes anteriores. Donald y Melania Trump rompieron con esta amigable tradición de más de 45 años y decidieron no ser acompañados por ninguna mascota durante su período de gobierno.

Compañeros de travesuras: el perro de los Biden no es el único rebelde

Champ es el otro perro de la familia presidencial que actualmente vive en la Casa Blanca. Es también un pastor alemán pero que por su madurez (tiene 12 años de edad) y su apacible carácter no ha causado aún ningún tipo de problemas a los Biden.

Sin embargo, Major ha encontrado un compañero de rebeldía del otro lado del Atlántico. Se trata de Dilyn, el pequeño jack russell terrier del mandatario británico Boris Johnson y Carrie Symonds. El perro ha acompañado al matrimonio en numerosas e importantes ocasiones, como las elecciones de 2019, pero también lo ha comprometido en más de una oportunidad.

Entre las travesuras caninas del juguetón Dilyn podemos nombrar el orinarse en alfombras persas de 400 años de antigüedad y en las carteras de varios ministros. También ha arañado muebles del periodo Luis XIV, mordisqueado libros antiguos y destrozado un antiguo taburete hecho con la pata de un elefante cazado por Theodore Roosevelt.

Como afirmó la veterinaria especialista Amy Pike, ocurre que muchas veces las residencias presidenciales suelen ser lugares estresantes para humanos y para perros. Por lo tanto, es esperable que al principio de su estadía las mascotas desarrollen conductas de este tipo y requieran un entrenamiento especial que los ayude a adaptarse a las nuevas condiciones.

Esperamos que Major, el pequeño perro de los Biden, pronto pueda mejorar su conducta y que tanto él como los demás habitantes de la Casa Blanca puedan seguir disfrutando de apacibles paseos en los jardines de la residencia sin riesgos.

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