Este artículo habla sobre el arte del bordado. La imagen muestra hilos de distintos colores colgando de estanterías.

El vestido rojo bordado: una obra de arte en la que brilla el arte de las mujeres latinas

Un maravilloso proyecto de bordado colectivo en el que participaron artesanas latinoamericanas

En el año 2009 la artista británica Kirstie Macleod creó el proyecto del Vestido Rojo. Se trata de una obra de arte colaborativa en la que participaron artesanas del bordado de todos los rincones del mundo. El vestido fue terminado este 2022 tras 12 años de labor.

El vestido rojo bordado

Un bellísimo y suntuoso vestido de seda roja, con corset al cuerpo y una falda interminable fue confeccionado por 259 mujeres y 2 hombres de distintos países. A los artistas seleccionados se les encargó bordar una parte del vestido, que fue luego agregada a la pieza final. Recibieron por su maravillosa labor un salario digno y plasmaron los diseños tradicionales de su región para que sean vistos en todo el mundo.

En Latinoamérica, el vestido fue intervenido por bordadoras de Argentina, Perú, Tobago, Colombia y México.

Este artículo habla sobre el arte del bordado latinoamericano. La imagen muestra carretes de hilo de bordar sobre un escalón de concreto.

Las bordadoras latinas

En una entrevista con el Podcast Dressed: The History of Fashion, a Kirstie le preguntaron por las historias de las bordadoras y su contribución al vestido, y la británica no tardó en nombrar a las artesanas de Colombia y Perú. La artista resaltó el estilo tradicional que utilizaron ambas mujeres, al que agregaron sin embargo su impronta propia. Quedó impresionada por las flores de colores vibrantes que plasmaron en el vestido.

Ser bordadora en México

Las bordadoras de México son ejemplo de una increíble historia de superación. La artista Kirstie Macleod se contactó con la iniciativa mexicana Kitzin, un proyecto de arte textil impulsado por la Fundación León XII. Ellos la pusieron en contacto con dos bordadoras expertas del estado de Chiapas, Zenaida Aguilar e Hilaria López Patishtan.

Hilaria tenía tan solo 17 años al participar del proyecto y ya era toda una artesana profesional del bordado. La jovencita reside en el poblado tzotzil de San Juan Chamula. Aprendió a bordar de su madre cuando tenía siete años. Para su panel del vestido, utilizó diseños chamulanes tradicionales: hileras de figuras geométricas en color rosa amarillo y verde resaltan contra la seda roja.

El panel de Zenaida fue bordado en diseños que muestran la flora y la fauna de su región, confeccionado exclusivamente en punto francés y colores vibrantes.

Zenaida encontró en el bordado una oportunidad para reconstruir su vida y ayudar a su comunidad. Luego de salir de una relación abusiva con su marido, Zenaida encontró el valor y la fuerza para rehacer su vida haciendo uso de su gran talento para el bordado. Hoy en día, Zenaida no sólo es una de las bordadoras más talentosas de Kitzin, sino que aplica su conocimiento para hacer el control de calidad del proyecto. Zenaida es una miembro respetada en su comunidad de Aguacatenango, y le enseña a las jovencitas de la comunidad a bordar.

El círculo de bordado en Chiapas

De hecho, fue en casa de Zenaida donde aconteció una de las historias más bellas que han tocado a este proyecto. Un círculo de bordadoras se organizó en la cocina de Zenaida, y jóvenes de la comunidad se acercaron a dejar su marca en el vestido durante una visita de Kirstie Macleod a la artesana.

Una de las muchachas tenía el mismo talle en el que había sido confeccionado el vestido, y Macleod le preguntó si quería probárselo. Aunque dubitativa primero, la joven aceptó y se probó el suntuoso vestido. En la misma entrevista con Dressed, Macleod recuerda la anécdota con emoción. Una de las mujeres le preguntó a la joven bordadora cómo se sentía con el vestido puesto, a lo que ella respondió: “me siento como una reina, y me siento conectada a todas las mujeres que trabajaron en este vestido”.

El documental sobre las artesanas mexicanas del bordado

La visita de Macleod a México no sólo formó parte del proyecto, sino también de un documental que la compañía independiente Black Bark Films se propuso realizar sobre el trabajo de las bordadoras. El documental fue financiado comunitariamente y cuenta la historia del proyecto con el foco en las artesanas de Chiapas. Se estrenará próximamente durante el 2022.

El vestido rojo fue exhibido en museos y galerías de todo el mundo. En México pasó por el Museo de Arte Popular en mayo de 2020 en la capital del país. Lamentablemente no pudo ser mostrado al público de forma presencial ya que se trataba de los primeros meses de la pandemia y la ciudad se encontraba en confinamiento, por lo que en su lugar se realizó una exhibición digital.

En Inmigrando con Kathia, nos enorgullece ver a las mujeres latinas triunfando y dando a conocer al mundo nuestra increíble herencia cultural y fortaleciendo a sus comunidades con la noble labor de la artesanía.

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